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GRACIAS

Una reflexión de Daniel Meurois

Semana Santa de 1980… Exactamente en ese año mi primera obra vio la luz: Relatos de un viajero por el mundo astral … En pocas semanas estaremos en Semana Santa del 2019 y estaré en el segundo o tercer capítulo de mi trigésimo octavo libro…

El año que viene alcanzaré otra decena de “primaveras” y, esta mañana, echando una mirada atrás, tomo de nuevo conciencia de ello. Apenas me lo creo… casi cuarenta años han pasado y pronto el mismo número de libros habrán nacido de mi pluma.

Esto quiere decir que, a ciencia cierta, ya he pasado más de la mitad de mi existencia escribiendo, escribiéndoos. Ya que, y no lo dudéis, es a vosotros a quienes escribo cada vez que empiezo, como una exploración y un peregrinaje, el itinerario que constituye la redacción de una nueva obra.

Así pues, era para mí absolutamente necesario decíroslo… porque si estos casi cuarenta años únicamente consagrados a la escritura y al testimonio han sido posibles, es gracias a vosotros, lectores conocidos o desconocidos; gracias a vuestra fidelidad, a la perseverancia de vuestra búsqueda interior y también a vuestra voluntad de hacer de nuestro mundo un mundo mejor.

Por la escucha atenta que me habéis prestado y por la confianza que seguís depositando en mí, tengo que daros mis más sinceras gracias. Es un “gracias” que viene de lo más profundo del alma ya que considero que es un privilegio el hecho de contar con multitud de amigos y de cómplices en el mismo camino de Luz y de Esperanza en todo el mundo.

Cada día, cada semana, cada mes, me llegan vuestras cartas. No siempre, o no a menudo diría, puedo responder. Estoy seguro de que comprenderéis la razón y de que me perdonaréis… Son demasiado numerosas y responder individualmente significaría necesariamente dejar de ofreceros otros libros. Sabed sin embargo que leo con toda mi atención todas aquellas cartas que llegan a mí y que, a pesar de lo numerosas que puedan ser, nunca son banales a mis ojos. Cuando un contacto se establece y se instala entre el redactor de un libro y sus lectores, eso siempre es valioso y debe considerarse como un regalo del Cielo, un regalo que nunca se debe dar por hecho. Soy muy consciente de esto y por ello os doy las gracias igualmente.

Aprovecho ahora para haceros una confesión: nunca me he sentido escritor… a pesar de que, evidentemente, ¡lo soy hasta la punta de la pluma que sumerjo en mi tintero! Hasta incluso tras haber escrito tantos libros y, tan absurda como pueda parecer esta afirmación, es sin embargo la realidad de lo que siento en el fondo de mi alma.

Cuando a finales de 1977 comencé la redacción de Relatos de un viajero por el mundo astral, no imaginé por un solo instante que otra obra la seguiría y otra de nuevo y así sucesivamente….

El movimiento de la vida me ha llevado, casi involuntariamente, hacia un camino de descubrimiento interior que ha hecho de mí un testigo, más que otra cosa.

Ante todo, soy un místico, es decir, un explorador de la grandeza de la Consciencia. Es por esta razón que cuido mi escritura, porque no podemos permitirnos cantar lo infinitamente Grande con palabras aproximativas. En realidad, no escribo porque me guste escribir, sino porque es necesario hacerlo, porque llevo en mí la huella de un espacio de Esperanza y de Luz que es urgente compartir.

Y, sobre todo, sobre todo, porque hay una Presencia eterna que vive en el fondo de mi pecho y que debo ofreceros. 

Es aquella, la habéis adivinado, de un cierto Maestro que vino a visitarnos hace dos milenios; aquella también de sus Hermanos en espíritu que no han cesado de acompañarme, incluso en las horas más difíciles.

Y de esos momentos ha habido algunos, sí. Estos casi cuarenta años no han sido un camino fácil. He conocido, como cada uno de nosotros, mis propias dificultades con la particularidad de, en ocasiones, haber desencadenado algunas pasiones e incomprensiones. La vida pública lo obliga así… 

En ocasiones mi itinerario ha confundido a más de uno, es evidente. Sin embargo, este itinerario sólo ha ilustrado mi autenticidad a no temer el hecho de expresar el sentido de la metamorfosis y de seguir hacia delante, lejos de la petrificación.

Y en ocasiones hasta se ha afirmado que yo estaba radicalmente “atrapado por las fuerzas oscuras”. En esos casos, he preferido sonreír, dejando a mis libros contar el verdadero contenido de mi corazón y de mi memoria. Sencillamente soy yo mismo y completamente íntegro en las miles de páginas que he redactado.

En ocasiones me preguntan “¿Cuántas obras más piensa escribir?” Lo ignoro…. Tantas como “Me Pidan”, tantas como yo estime también que haya algo que decir sin repetirme y durante el tiempo en el que yo tenga la fuerza de escribir. No me preocupo de esta reflexión que un día leí sobre mi persona: “Desconfiemos de alguien que se fuerza en publicar un libro por año. Es sospechoso.”

En lo que a mí respecta, yo desconfío de dos cosas: de la indiferencia y de la esterilidad que fluyen. Ambas nos adormecen y denigran a aquellos que toman el riesgo de vivir realmente.

Así pues, a todos aquellos que han comprendido esto y que han tenido el valor, muy a menudo bajo la crítica familiar y social, de confiar en mí durante todos estos años, digo una vez más, ¡muchas gracias!

Nuestra Familia de Almas es mucho más numerosa de lo que creemos…

Fraternal y afectuosamente vuestro.

Daniel Meurois

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