¿Por qué la homeopatía en los animales?
Lo que me llevó a aplicarla como profesional veterinario

En la última década decidí centrarme exclusivamente en contemplar la salud desde una visión más integral, más holística, tal y como reza la OMS –Organización Mundial de la Salud– se trata de un bienestar físico, psicológico y social, al que añadí también y por qué no, un bienestar espiritual.

Adiestrados por una cultura envenenada, apenas tenemos en cuenta lo mental-emocional, ni las relaciones entre los distintos individuos –lo social–, ni tampoco la falta de conexión armoniosa con el entorno. Y lo espiritual… que ni lo mencionen…

No somos capaces de percibir que la falta de salud en lo físico está asociada con una desarmonía a nivel mental, de relaciones y espiritualidad; si nos fijamos no suelen existir problemas físicos si no existen conflictos a niveles más profundos.

¿Qué sustrato está debajo de la enfermedad corporal?

Una medicina integrativa mezcla todos estos asuntos, no los separa, no rechaza nada, se nutre de todo, consiguiendo así que el acto médico sea más eficaz y profundo. De igual modo, la integralidad  considera la conexión entre perro-ser humano. Y es que, no se puede tratar a perros sin considerar el vínculo biológico emocional con su entorno, perro-hombre van de la mano, forman una unidad.

Somos seres en comunión con todo lo que existe, con todo lo viviente, con la naturaleza y con el cosmos, somos semejantes a todo. Esta difusión con el todo, esa no separación crea salud, es la no unidad lo que enferma, necesitamos hermanarnos con todos y con todo. Esto es válido tanto para los humanos como para los animales; muy evidente en los perros que no viven de acuerdo a lo que son.

Claro está, que en nuestra cultura es más fácil echarle la culpa a virus y bacterias… creo que no hay nada en el mundo que no tenga su utilidad, bacterias y virus no son demonios, pueden verse como naturaleza transformadora que nos ayudan a evolucionar, ya que en un paraíso no hay crecimiento, un equilibrio nunca es novedoso.

El alivio de los síntomas físicos, sin la liberación de síntomas emocionales y sin la reunificación con todo, es insuficiente para una medicina integrativa. Una mirada integral se fija en el enfermo más que en la enfermedad, conoce a virus y bacterias pero no desestima la globalidad del individuo, ni su relación con su entorno.

La práctica en la clínica

Durante años permanecí rumiando sobre estos temas, sumido en una especie de oscuridad. Era bastante complicado llevar todo esto a la práctica, todos estos conceptos que parecen filosóficos había que integrarlos de una manera práctica y sólida.

Tal era mi situación antes de que se cumpliera el fallecimiento de mi madre. En enero del año pasado decidió amablemente reunirse con mi padre y hermano ya desaparecidos. Se fue apagando poco a poco dejándome su mejor regalo, su capacidad de amor que se multiplica con la mía. Fuerza de amor maternal, fuerza para vivir, fuerza para morir. Los últimos días de su vida le leía uno de nuestros poemas preferidos: Anoche cuando dormía de Antonio Machado, recuerdo que me emocionaba de pequeño al escuchar cómo lo recitaba…

Poco después de fallecer, la bendita ilusión sobre la que versaba Machado se hizo realidad. Una fuerza amable se instaló en mi corazón. Recibí el empuje para comenzar a escribir un libro Los 7 errores en la relación con tu perro, ardua tarea para mí ya que nunca escribí nada, pero allí estaba ella que me sostenía cuando me desmoronaba.

Fue como ascender a la cumbre de una montaña y tocar las nubes, se despertó un entendimiento   para comprender ciertas vicisitudes. Ese mes volví a nacer, sentí la belleza y la maldad de los demonios. También percibí lo auténtico y falso de los ángeles, para al fin caer en la cuenta que todo es semejante, y que en lo semejante está el equilibrio, la sensatez y la armonía. En esta quietud activa recibía la inspiración de escribir sobre la estrecha y singular relación perro-hombre. De alguna manera era nutrido con sensaciones, imágenes… que me sugerían las cuestiones más valiosas a  redactar.

Había que hablar de la homeopatía, era inevitable, de la forma más didáctica y simple posible, para  volcar un entendimiento, no en las mentes privadas, sino en la mente universal a la cual todos tenemos acceso. El escrito resultó básico y directo, era lo buscado, apropiado para gente muy lectora y para otros no tan amigos de gastar su tiempo en lecturas. Lo han calificado como valiente sincero, curativo, contundente y respetuoso, y sí, algunos calificativos me han sorprendido.

Al acabar de escribir el pequeño libro, averigüé que todo tiene su función, el sufrimiento, la soledad, la muerte… la oscuridad que antes mencionaba es bella, posee una profundidad, un silencio, que solo se puede tocar con la experiencia, una infinitud imponente, que te obliga a dirigirte hacia la luz.

La oscuridad es más eterna que la luz, permanece siempre. La luz va y viene, la luz te mantiene despierto pero la oscuridad permite relajarte, concentrarte, entender. Ya puedo asumir la oscuridad conociendo que al otro lado del túnel esta la luz. Hágase la luz.

Antonio Lara Mayor

 

 

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