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Preparando el maratón en Madrid

El día 27 de abril es el maratón de Madrid, haré 42 kilómetros 145 metros corriendo.

Preparar la mente alte el maratón

Este año es el que voy más entrenado, sin embargo llego cansado, con miedo, como si por fin tuviese algo de respeto a la Madre de todas las carreras. Debe de ser la sexta o séptima que corro y a la que me enfrento más consciente de mis debilidades. Si la mente se encuentra débil, hay que hacer el maratón con ella, preparémosla tanto como el cuerpo.

Siete días antes de la carrera  me visualizo, medito y me doy reiki.

Me visualizo llegando a la meta, sonriendo, feliz por haber terminado la gran prueba.

Medito cada kilómetro del recorrido, me visualizo en cada kilómetro y durante la meditación me dejo sentir ¿cómo puedo estar el día de la carrera en cada kilómetro? Siento las flaquezas, las debilidades, me hago fuerte en los puntos fáciles para afrontar los más difíciles. Las cuestas arriba empujando con los brazos, codos: ¡fuerza!. En las bajadas aprovecho para descansar los brazos y me dejo llevar. Sonrío, siento el aire en la cara, el cuerpo… el sudor limpiando de toxinas del cuerpo, la respiración oxigenando el magnífico organismo.

Somos una estupenda máquina, el cuerpo humano es perfecto.

La meditación continúa. Siento cada kilómetro en mi corazón. Recuerdo maratones anteriores, el duro momento de enfrentarse al famoso hombre del mazo, un tipo invisible que te persigue en tu más absoluta debilidad, es tu “sombra” y viene con una intención: hacernos más fuertes. Le conozco y ahora le miro a los ojos y le abrazo. Le dejo atrás.

El muro es esa parte del maratón en la que te preguntas quién carajo te habrá metido en la cabeza la idea de correr un maratón, ¡ni uno más! Me repito mientras sigues corriendo. Río en mi meditación porque sé que al cruzar la meta lo primero que te preguntas es cuándo será la próxima…

Visualizo la última cuesta arriba, adelanto a los corredores que ya van algo tocados. Les doy ánimos y continúo mi carrera.

El público anima, los hay que se están tomando un aperitivo en una terraza y charlan ajenos a la carrera. Los más pequeños ponen las manos para chocar “los cinco”.

La meta

Me enfrento a los últimos tres kilómetros con una sonrisa. Lo estoy logrando. Ya estoy en la meta. Aquí ya hay corazón más que mente o cuerpo… el corazón es lo que te hace terminar y todo el ¡coraje! que sacamos.

Somos mente, fuerza y coraje.

Me espera mi amigo Luis, le veo sonreír, este año a esperado menos. Está contento porque ha conseguido su objetivo: bajar de tres horas. Es un campeón. Corremos juntos los últimos kilómetros.

Cruzo la meta y recibo el abrazo de personas muy especiales… ángeles en el camino.

Cómo me preparo antes de la carrera

También me doy reiki para que lo reciba el día de la carrera, en los momento que más lo necesite. Es como cuando programas un vídeo para que se grabe un determinado espectáculo, el lunes 22 me doy reiki para recibirlo en cada momento que lo necesite durante los 42.195 metros de carrera el sábado 27. Mucho reiki, mucho amor.

Me imagino que la noche del sábado al domingo no dormiré mucho porque cientos de mariposas invisibles revolotearán por mi estómago, me imagino que madrugaré más de lo debido e iré tres veces al cuarto de baño. Bajaré pronto a la zona de salida y me encontraré con muchos amigos que también corren.

Empecé a correr solo pero siempre hago amigos en las carreras, es lo que tiene este mundo, no importa que es lo que vayas a votar al día siguiente, importa que aquí y ahora nos fijamos más en los que nos une que en lo que nos separa y el día del maratón lo que nos une es que estamos preparados para enfrentarnos al gran desafío, sentimos nuestros miedos sabiendo que podemos con ellos, les plantamos cara.

Corremos no para huir sino para encontrarnos en el largo camino de la meditación en movimiento, de la respiración consciente, de la zancada como nexo de unión entre la tierra y el cielo. Y todo eso mientras escuchamos a nuestro cuerpo, el latido de nuestros corazones que al unísono marcan el latir de la humanidad, dejamos nuestra sangre, sudor y lágrimas en alcanzar ser mejores personas para así conseguir una mejor humanidad.

Si me veis correr el 27 de abril, decidme que me habéis leído, me dará ánimos vuestra luz, al fin y al cabo somos susurros de luz y esta es otra forma de expandirla.

Esta es mi meditación de hoy.

…Y cruzo el arco de meta con mi ya tradicional postura Gasho, agradeciendo poder acabar mi prueba con una sonrisa, con alguna lágrima y emocionado, sintiendo muchísimo amor y gratitud.

Gracias

Gracias

Gracias

 

Jose Escudero

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